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MAGIC FORMULA EY × ROIC J. GREENBLATT

El Pequeño Libro que Genera Riqueza

Joel Greenblatt

2005 224 págs 16 min lectura Audio ~11 min
Value investingQuantitativeBolsa

No necesitas ser Warren Buffett, ni leer informes anuales, ni entrevistar a directivos para batir al mercado. Joel Greenblatt lo dice sin rodeos. Tras producir un treinta por ciento anualizado durante diecisiete años en Gotham Capital, intentó destilar todo el value investing a una fórmula tan simple que su hijo de doce años pudiera aplicarla. La respuesta cabe en dos métricas: Earnings Yield (cuánto rinde el negocio respecto a lo que pagas) y Return on Invested Capital (cuánto rinde la empresa sobre el capital físico que necesita). Rankea las acciones por ambas, compra las treinta mejores, manténlas un año, rota. Aplicada mecánicamente entre 1988 y 2004, esa receta produjo treinta coma ocho por ciento anualizado frente al doce coma tres del S&P 500. Casi tres veces el mercado, sin discrecionalidad, sin timing, sin selección emocional. La trampa no está en entenderla — la entiende un niño — sino en aguantar dieciocho meses de underperformance sin tocarla. Ese es el peaje no negociable.

1 · Las ideas que más mueven la aguja

La Magic Formula reduce todo el value investing a dos inputs

Greenblatt destila ochenta años de literatura value (Graham, Dodd, Buffett, Klarman) a una operación quirúrgica: rankea todas las empresas cotizadas por dos métricas simultáneas y compra las que mejor puntúan combinando ambas. Earnings Yield (EBIT entre Enterprise Value) responde a "qué barato compro". ROIC (EBIT entre capital tangible empleado) responde a "qué bueno es el negocio que compro". La intersección de ambos es la zona donde está el alfa.

La elegancia operativa es brutal. No necesitas leer informes anuales. No necesitas modelos de descuento de flujos. No necesitas conocer industrias. Solo necesitas dos números obtenibles en cualquier base de datos financiera estándar. Rankea, compra las primeras treinta, mantén un año, vende y vuelve a rankear. Greenblatt demuestra que ese proceso mecánico bate al mercado porque elimina dos sesgos cognitivos masivos: pagar de más por empresas de moda y comprar empresas baratas pero estructuralmente malas.

Earnings Yield = baratura medida correctamente, no el PER

El Earnings Yield es el inverso conceptual del PER pero más completo. La fórmula es EBIT entre Enterprise Value. EBIT son los beneficios antes de intereses e impuestos. EV es capitalización bursátil más deuda total menos caja. Si EBIT son cien millones y EV son ochocientos, el EY es del doce coma cinco por ciento. Eso significa que si compraras la empresa entera al precio actual del mercado y absorbieras toda su deuda, los beneficios operativos te rentarían un doce coma cinco por ciento sobre tu inversión total anualmente. Como regla, un EY igual o superior al quince por ciento es buen indicador de baratura genuina.

Por qué EV en lugar de capitalización bursátil. Dos empresas con idénticos beneficios pero distinta estructura de capital tienen idéntico PER pero distinto EY. La empresa con deuda alta tiene EV alto y por tanto EY menor, lo cual refleja correctamente que comprarla implica heredar la deuda. El PER ignora ese punto y por eso es engañoso. EV/EBIT es métricamente superior a P/E para comparar empresas con estructuras de capital diferentes.

ROIC = calidad del negocio, no solo su precio

El Return on Invested Capital es la métrica que separa el value investing inteligente del trampolín mortal. La fórmula es EBIT entre capital tangible empleado, donde capital tangible empleado es activos fijos netos más capital circulante operativo (existencias más cuentas a cobrar menos cuentas a pagar). Excluye intangibles como goodwill porque Greenblatt quiere saber cuánto capital físico real necesita el negocio para generar sus beneficios. Como regla, un ROIC sostenido por encima del veinte por ciento señala moat competitivo real: marca fuerte, ventaja de escala, modelo asset-light o combinación de las anteriores.

Por qué importa para el inversor value. Las trampas de valor son empresas que parecen baratas pero el mercado las castiga correctamente porque están en industrias estructuralmente malas. Comprar Sears por su PER bajo en dos mil siete era barato; el ROIC ya señalaba que el modelo estaba muerto. ROIC alto es protección contra trampas: te aseguras de que la baratura es desajuste temporal del mercado, no condena estructural. Inditex con ROIC sostenido por encima del veinticinco por ciento es comprable; una constructora con ROIC del cinco por ciento a igual EY es trampa.

30% anual durante 17 años — un backtest replicable

Greenblatt no propone la fórmula como teoría. La aplicó retrospectivamente a las acciones americanas de mayor capitalización (excluidas financieras y utilities) durante diecisiete años, de mil novecientos ochenta y ocho a dos mil cuatro. El resultado: treinta coma ocho por ciento anualizado para una cartera mecánica de las treinta acciones con mejor combinación de EY y ROIC, frente a doce coma tres por ciento del S&P 500 en el mismo periodo. Diferencia de dieciocho coma cinco puntos porcentuales anualizados.

El efecto del interés compuesto sobre ese diferencial es brutal. Cien mil dólares invertidos en 1988 al treinta coma ocho por ciento durante diecisiete años se convierten en aproximadamente diez millones cuatrocientos mil. Los mismos cien mil al doce coma tres por ciento se convierten en setecientos mil. Catorce veces más. Esa es la diferencia entre aplicar disciplinadamente la fórmula y aceptar el retorno mediano del mercado. Y, sobre todo, el backtest es público y replicable: cualquiera con acceso a datos históricos puede reproducirlo punto por punto.

Diversifica 20-30 acciones top-ranked, mantén 1 año, rebalancea

La implementación operativa es deliberadamente mecánica. Compra las veinte o treinta acciones con mejor ranking combinado en EY y ROIC. Mantén cada posición un año (un día más en EEUU para activar tratamiento fiscal de largo plazo; en España la diferencia fiscal entre menos y más de un año desapareció con la unificación, pero la regla operativa sigue siendo válida). Vende las que cumplan año y reemplaza por las nuevas que el ranking actualizado señale. Repite indefinidamente.

Por qué entre veinte y treinta posiciones. Diez es insuficiente para diversificar el ruido idiosincrásico (un fraude contable puede hundir el diez por ciento de tu cartera). Cien introduce dilución que reduce el alfa al promediar nombres mediocres. Entre veinte y treinta es el punto de equilibrio. Por qué un año de holding: los desajustes temporales de precio tardan típicamente entre seis y dieciocho meses en corregirse al alza. Y por qué disciplina mecánica: si revisas las treinta acciones del ranking, van a parecer feas, en sectores aburridos, con noticias negativas. Esa fealdad subjetiva es exactamente la razón por la que están baratas. Aplicar discreción destruye el alfa.

Funciona porque la mayoría abandona en ventanas de underperformance

La media del treinta por ciento anualizado oculta una distribución de retornos extremadamente irregular. Durante el periodo del backtest hubo años seguidos donde la fórmula underperformaba al S&P 500. En esos periodos, la fórmula no estaba "rota"; estaba simplemente fuera de fase con el ciclo de moda del mercado (típicamente bull markets con liderazgo growth, donde value queda rezagado). El problema es que la psicología humana no soporta dieciocho meses underperformando sin perder fe.

Greenblatt es explícito en advertir al lector: si la fórmula funcionara siempre, todo el mundo la usaría y dejaría de funcionar. El alfa existe precisamente porque la mayoría no aguanta. En entrevistas posteriores, Greenblatt reveló que en magicformulainvesting.com pudieron rastrear el comportamiento real de miles de usuarios, y la mayoría producía retornos peores que el mercado porque modificaban la fórmula tras el primer mal año: eliminaban las acciones que les parecían "demasiado raras", concentraban en las que les parecían más sólidas. En cuanto introducían discreción, perdían el alfa estadístico. La paciencia es literalmente el peaje no negociable.

"Compra buenas empresas (con alto retorno sobre capital) a precios de saldo (con alto rendimiento de beneficios). Eso es todo. Esa es la fórmula mágica." — Joel Greenblatt

2 · Modelos mentales accionables

Ranking compuesto, no producto. Greenblatt no multiplica EY por ROIC ni les pone pesos; los rankea por separado y suma las posiciones. Si una acción es la número tres en EY y la número quince en ROIC, su puntuación combinada es dieciocho. Las treinta empresas con menor suma combinada entran en la cartera. Esta arquitectura es deliberadamente robusta: una empresa con métricas extremas en una sola dimensión (pongamos, EY del cincuenta por ciento pero ROIC mediocre del ocho por ciento) no se cuela en el top, porque su mal ranking en ROIC arrastra la suma. Solo entran empresas que son buenas en ambas dimensiones simultáneamente. Esto evita las trampas de valor que un producto matemático directo no detectaría.

Mean reversion como motor del alfa. La Magic Formula apuesta a que precios extremos vuelven a la media. Una empresa con EY del veinte por ciento está descontando un escenario catastrófico que rara vez se materializa en toda su extensión; una empresa con ROIC del treinta por ciento sostenido durante años tiene un moat que el mercado tiende a infravalorar en periodos de pánico. Cuando ambas condiciones coinciden, la corrección suele venir en doce a veinticuatro meses. El motor no es magia: es regresión a la media estadística aplicada a métricas con base económica real, no a indicadores técnicos.

Margin of safety cuantificado. Graham hablaba de margen de seguridad como concepto cualitativo: comprar con descuento sobre valor intrínseco. Greenblatt lo operacionaliza. Un EY del quince por ciento implica que estás comprando un negocio que rinde quince veces el bono del Tesoro a diez años. Si el mercado lo recorta a la mitad mañana, tu yield baja al siete y medio, todavía competitivo. El margen está incorporado en la propia métrica de entrada. No tienes que estimar valor intrínseco con DCFs subjetivos; el EY ya te dice cuánto colchón de seguridad llevas implícito.

Time arbitrage. La fórmula explota una asimetría temporal que los grandes gestores institucionales no pueden explotar: ellos son evaluados trimestralmente y no pueden permitirse dieciocho meses underperformando sin perder mandatos. El minorista que aplica la Magic Formula con horizonte de cinco años no tiene esa restricción. Está literalmente comprando lo que los gestores profesionales se ven obligados a vender porque sus clientes no aguantan el dolor. Esa asimetría — capacidad de aguantar mientras otros se ven forzados a abandonar — es el verdadero arbitraje. No es informativo (todos ven los mismos números), es temporal y conductual.

"La fórmula funciona, pero no funciona siempre. Y precisamente porque no funciona siempre es por lo que funciona." — Joel Greenblatt

3 · Cómo conecta con otros libros

El Inversor Inteligente — Benjamin GrahamGraham es el padre intelectual del value investing. Su concepto de margen de seguridad y su distinción entre inversor defensivo y emprendedor son la base. Greenblatt cuantifica lo que Graham dejaba cualitativo: el EY del quince por ciento es la versión numérica del descuento sobre valor intrínseco que Graham predicaba sin fórmula cerrada.
Common Stocks and Uncommon Profits — Philip FisherFisher introdujo la idea de empresas de calidad como diferenciador. Frente a Graham (compra cualquier cosa barata), Fisher exigía calidad del negocio. Greenblatt sintetiza ambas: el ROIC es la cuantificación de la "calidad Fisher", mientras el EY es la "baratura Graham". El alfa nace de exigir ambas a la vez.
Quality of Earnings — Thornton O'gloveO'glove enseña a leer balances buscando manipulaciones contables. Greenblatt asume que el lector aplicará filtros tipo O'glove encima de la fórmula: excluir empresas con cambios contables recientes, write-offs grandes o ingresos no recurrentes inflados. Sin ese tamizado, EBIT puede estar artificialmente hinchado y la fórmula confundir contabilidad creativa con calidad real.
Quantitative Value — Tobias CarlisleCarlisle continúa la línea cuantitativa de Greenblatt y propone refinamientos: añadir métricas de calidad de earnings, controlar momentum, filtrar por F-score de Piotroski. Argumenta que la Magic Formula original es un punto de partida potente pero no la versión definitiva del enfoque sistemático. Lectura natural inmediatamente después de Greenblatt.
One Up On Wall Street — Peter LynchLynch defiende la ventaja del inversor minorista frente al institucional. Greenblatt aporta el sistema; Lynch aporta la psicología de aprovechar la libertad operativa que el minorista tiene y los gestores profesionales no. Combinados, dibujan el perfil completo del inversor sistemático con horizonte largo.

4 · Diagramas clave

1. Universo cap >$50M · sin bancos/utilities 2. Rank EY EBIT / EV (mayor = mejor) posición #i 1, 2, 3 ... N 3. Rank ROIC EBIT / cap tangible 4. Suma rankings menor = mejor combo rank total EY# + ROIC# 5. Top 20-30 · hold 12m · rota 30,8% anual vs 12,3% S&P (1988-2004)

El proceso de la Magic Formula en cinco fases. Universo filtrado, doble ranking independiente (EY y ROIC), suma de las dos posiciones, top veinte o treinta por menor suma combinada, holding de doce meses con rotación anual. La belleza está en lo simple: dos métricas, una operación aritmética, una regla de holding fija. Ninguna apelación a discrecionalidad.

100x 30x 10x 1x '88 '92 '96 '00 '04 año capital acumulado (log) Magic Formula · 30,8% / año S&P 500 · 12,3% / año $100k → ~$10,4M (vs $700k)

Backtest 1988-2004 a escala logarítmica. Eje X: año. Eje Y: capital acumulado en múltiplos sobre la inversión inicial. La línea verde (Magic Formula) acaba aproximadamente quince veces por encima de la gris (S&P 500). El diferencial parece moderado en los primeros años y se abre exponencialmente con el efecto del interés compuesto sobre el alfa anualizado.

5 · Lo que el libro NO dice (inversión Munger)

Periodos de fracaso 2007-2011 no aparecen en el backtest original. El libro se publicó en 2005 con datos hasta 2004. Quien aplicó la fórmula mecánicamente entre 2007 y 2011 sufrió un periodo extraordinario de underperformance: la crisis financiera golpeó especialmente a las acciones de calidad-valor mid-cap que la fórmula sobrepondera, mientras los gigantes growth defensivos resistían mejor. Quien empezó en 2007 perdió fe antes de cosechar el rebote de 2012-2014. Greenblatt menciona este riesgo en abstracto, pero el lector de la edición original no tiene datos para calibrar lo dolorosa que puede ser una racha mala real, no teórica. Es una omisión importante: el modelo psicológico que el libro pide aplicar requiere haber visto periodos en los que pierdes treinta por ciento mientras el mercado pierde solo diez, y eso no se entrena leyendo backtests.

La popularidad mata el alfa. Greenblatt mismo lo admite a regañadientes: cuando una estrategia se publica en un libro best-seller, parte del alfa se erosiona porque más actores la implementan. Estudios académicos posteriores (Gray y Carlisle en Quantitative Value, 2012) muestran que el retorno excedente de la Magic Formula post-publicación es notablemente menor que el del backtest original, aunque sigue siendo positivo. El libro no advierte de este efecto, presenta los retornos del backtest como si fueran proyectables al futuro sin descuento. Cualquier lector serio debería asumir que un treinta por ciento anualizado es el techo histórico, no la expectativa razonable hacia adelante. Quince a dieciocho por ciento anualizado es más realista.

Mercados europeos y españoles tienen liquidez limitada y universo más pequeño. El backtest se hizo en EEUU con un universo de varios miles de empresas cotizadas. En España hay menos de doscientas empresas con liquidez decente excluyendo bancos y utilities. En la Eurozona, alrededor de mil quinientas. El número de candidatas que cumplen los filtros se reduce drásticamente, y la diversificación entre treinta posiciones puede obligar a meter empresas con métricas marginales que en EEUU se habrían descartado. La fórmula sigue funcionando, pero el alfa esperado en mercados europeos es estructuralmente menor que en EEUU. El libro no aborda este punto en absoluto; está escrito para el inversor estadounidense.

Damodaran, Bogle y Buffett refutan parcialmente la tesis. Aswath Damodaran (NYU Stern) ha cuestionado el rigor estadístico del backtest, argumentando que excluir financieras y utilities introduce sesgo de supervivencia y que el periodo elegido contiene anomalías irrepetibles. Jack Bogle (Vanguard) defendía que para el noventa y nueve por ciento de los inversores, un fondo indexado total-market a coste cero supera cualquier estrategia activa neta de costes, incluida la Magic Formula. Warren Buffett, sin atacar directamente a Greenblatt, ha repetido que la inversión cuantitativa pura sin entender los negocios subyacentes tiende a fallar en eventos extremos, donde los datos históricos no capturan los nuevos modos de fracaso. Las tres críticas no anulan la fórmula, pero la enmarcan: es un sistema con alfa estadístico real pero menor del anunciado, con riesgos de cola que el backtest no captura, y solo recomendable para quien acepta cinco años o más de horizonte sin tocarla.

"Si solo pudiera usar una métrica de valoración, sería EV/EBIT. El P/E miente cuando hay deuda en la ecuación." — Joel Greenblatt

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